
Si viste la carrera, sabes de qué hablo: el reloj de Kimi Antonelli se llevó casi tanta atención como el trofeo. El italiano ganó el Gran Premio de España en MadRing, se convirtió en el primer piloto en subir a lo más alto de ese circuito y devolvió la Fórmula 1 a Madrid, una ciudad que no veía un Gran Premio desde 1981. Con 20 años y ocho victorias en la temporada, es el favorito claro para el mundial. Y en la muñeca, un IWC Schaffhausen que merece su propio párrafo.
La racha de Antonelli y el reloj que no se quita
Una semana antes de Madrid ya había ganado en Monza. Y ahí pasó algo difícil de explicar si no lo vives: el público italiano coreando su nombre, la marea de gente en la recta, esa sensación de que estás viendo el arranque de una carrera deportiva que se va a contar durante años. Le pese a quien le pese, el chico se ha convertido en el nuevo golden boy del paddock.
La parte relojera no es casualidad. IWC Schaffhausen es socio oficial del Mercedes-AMG Petronas F1 Team desde 2004, así que hay más de dos décadas de historia detrás de cada pieza que los pilotos lucen en el podio. Eso significa que no hay circuito en el que Antonelli o George Russell aparezcan con la muñeca vacía.
Hace un par de semanas, además, ambos presentaron el modelo que estrenarán en el Gran Premio de Singapur, a principios de octubre: un Reloj de Aviador Cronógrafo 41 Mercedes-AMG PETRONAS Formula One Team diseñado específicamente para el equipo. Todavía no lo hemos visto en pista. Pero eso no les ha obligado a bajar el nivel mientras tanto, más bien al contrario.
El reloj de Kimi Antonelli en MadRing: IWC Ingenieur Automático 35
Para levantar el trofeo en Madrid, Antonelli eligió el IWC Schaffhausen Ingenieur Automático 35, referencia IW324907. No es un estreno: ya se lo habíamos visto antes, y ahí está justo la gracia del asunto. Cuando alguien repite reloj, es porque de verdad le gusta, no porque toque llevarlo.
El Ingenieur es uno de esos nombres con peso dentro del catálogo de la casa. Esta versión es una reinterpretación del modelo histórico, pero en un formato mucho más contenido: 35 milímetros. Suena pequeño si estás acostumbrado a los cuarenta y tantos que se llevaron durante años, aunque en la muñeca funciona de otra manera. Se apoya mejor, no golpea contra el puño del overol ni del saco y desaparece bajo la manga sin pelearse con nada. Ergonomía pura, sin renunciar al acabado.
La esfera es lo primero que te llama la atención
Azul marino con el patrón de cuadros cruzados característico de la colección. Y aquí pasa algo curioso: dependiendo de cómo le entre la luz, ese relieve cambia por completo. En una entrevista a contraluz parece casi negro, sobrio, discreto. Bajo el sol del podio se enciende y se vuelve vibrante. Es el tipo de detalle que no se aprecia en una foto de catálogo y que solo entiendes cuando ves el reloj moverse.
Lo que lleva dentro
El movimiento es automático, impulsado por el calibre 47110, con una reserva de marcha de aproximadamente 42 horas. Traducido: si lo dejas el viernes por la noche en la cómoda, el domingo por la mañana probablemente ya esté parado. Nada dramático, pero conviene saberlo.
El bisel circular mantiene los tornillos metálicos visibles, una firma estética del Ingenieur que además cumple una función real: mejoran la hermeticidad del conjunto. La estanqueidad llega a los 100 metros, suficiente para nadar sin sudores fríos. Caja y brazalete integrado son de acero inoxidable, y esa integración es justo lo que le da el aire deportivo-elegante que tan bien le sienta. Se ve sencillo. Se siente robusto. Esa combinación es más difícil de conseguir de lo que parece.
Al final es el clásico reloj que no falla. Va con traje, va con camiseta, va con el mono del equipo. Y le queda bien a casi cualquier muñeca, cosa que no se puede decir de muchos relojes deportivos actuales.
¿Cuánto cuesta y dónde comprar el IWC Ingenieur Automático 35?
En la web oficial de la firma, el Ingenieur Automático 35 (ref. IW324907) está valorado en 11,800 euros. La compra se hace en la boutique en línea de IWC o en distribuidores autorizados; en piezas así siempre conviene ir por el canal oficial, tanto por garantía como por tranquilidad.
No es la única variante. La referencia existe en varios colores, y uno de los que más se ha visto últimamente es el turquesa Pool, el que llevó Andrew Garfield en Wimbledon 2026. Misma caja, otro carácter por completo: el azul marino es institucional, el turquesa es puro verano.
¿Es el reloj más caro del paddock? Para nada. Ahí circulan piezas con precios de coche deportivo. Pero es de los que más miradas levanta, y eso tiene que ver con la versatilidad: un reloj que puedes usar cada día sin sentirte disfrazado y que aun así sostiene el escrutinio de una foto en el podio.
Ahora toca esperar a Singapur. Si el cronógrafo Mercedes-AMG PETRONAS está a la altura de lo que se intuye, la muñeca de Antonelli seguirá siendo tema de conversación un buen rato más.