La Policía halla 16 relojes de lujo y 102 décimos a un clan de Paterna

Guantes de policía colocando 16 relojes de lujo incautados sobre una mesa en un patio

La Policía Nacional ha detenido en la provincia de Valencia a tres hombres —ya en prisión— y ha incautado 16 relojes, algunos de ellos de elevado valor, 1.630 cartuchos de diversos calibres, 12.835 euros en efectivo y 102 décimos de lotería. La operación, bautizada como Katemark y cerrada con siete registros en Paterna, Xirivella y Llíria, desarticula un clan familiar que, según la investigación, llevaba desde 2022 sin actividad laboral conocida mientras acumulaba coches de alta gama y joyas, informó Levante-EMV el 2 de noviembre de 2026 y confirmó ABC este 3 de noviembre de 2026. El dato que ordena toda la causa no es el botín, sino la logística: máquinas y transpondedores para clonar llaves de vehículos de alta gama.

📌 Lo más destacado hoy

  • 3 detenidos e ingreso en prisión por tráfico de armas, tráfico de drogas, blanqueo de capitales, robo con violencia y robo con fuerza, según Levante-EMV (2/11/2026).
  • 16 relojes intervenidos, «algunos de ellos de elevado valor», junto a 102 décimos de lotería y 12.835 euros en efectivo.
  • 1.630 cartuchos y 2 armas reales: una pistola apareció bajo la almohada de uno de los arrestados en Xirivella.
  • 220 gramos de cocaína y material de clonación de llaves de coches de alta gama localizado en un bajo de Paterna.
  • 7 registros en Paterna, Xirivella y Llíria bajo la dirección de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Valencia.

Katemark: del chivatazo de una pistola a siete registros

El origen de la investigación no fue un alunizaje, sino una venta de armas. Los agentes de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Valencia supieron que el líder de una banda de aluniceros desarticulada el año anterior había vendido una pistola al cabecilla de un clan familiar del barrio de la Mercé de Paterna, que a su vez la revendió a otro clan del Cabanyal, según el relato policial recogido por Levante-EMV el 2 de noviembre de 2026. Ese hilo llevó a reconstruir la jerarquía de una organización que había extremado sus medidas de seguridad y que repartía tareas entre sus miembros.

Los siete registros se practicaron en Paterna, Xirivella y Llíria. La estructura era piramidal: el cabecilla de La Mercé daba instrucciones y compraba armas —en el mercado negro o mediante sustracción a terceros—, un hombre de confianza con licencia de tiro deportivo residente en La Coma se encargaba de adquirir armas, munición y fundas en una armería de València, y un tercer implicado, vecino de La Llum de Xirivella, hacía llegar el material al destinatario final en horario nocturno. Los tres han ingresado ya en prisión, según la misma fuente.

Transpondedores para clonar llaves: el eslabón que convertía un coche en una herramienta

En un bajo próximo al barrio de La Mercé de Paterna, la Policía Nacional intervino «varias máquinas y transpondedores para clonar llaves de vehículos», además de balizas, detectores de radiofrecuencia, kits de apertura de viviendas, microcámaras y dispositivos electrónicos de última generación. Ese material es el que permitía sustraer vehículos potentes y usarlos después para asaltar establecimientos comerciales mediante robos violentos o con fuerza —los alunizajes— asegurando una huida rápida del lugar, detalla Levante-EMV (2/11/2026).

La clonación de llaves explica la selección del parque móvil: no se trata de coches cualesquiera, sino de vehículos de alta gama con sistemas de arranque sin llave, cuyo valor de mercado y cuya potencia los convierten en ariete y en activo revendible. La investigación policial vincula además la estructura a la sustracción de vehículos de alta gama como línea de actividad propia, no solo como medio para otros delitos.

El botín: 16 relojes, 102 décimos y casi 13.000 euros

El balance de los registros, según Levante-EMV (2/11/2026), incluye dos armas de fuego reales, 1.630 cartuchos de diversos calibres, 220 gramos de cocaína, 12.835 euros en efectivo, 16 relojes —algunos de elevado valor— y 102 décimos de lotería. La Policía Nacional no ha detallado marcas, referencias ni peritaciones de los relojes intervenidos, por lo que no es posible determinar su valor de mercado secundario ni su origen lícito o ilícito.

El detalle de los 102 décimos es relevante en términos de blanqueo: la lotería es un instrumento clásico para transformar efectivo en un premio aparentemente legítimo, y su presencia en un registro junto a dinero en metálico apunta a una tesorería diversificada. El importe de los décimos, sin embargo, no ha sido especificado por la Policía Nacional. La investigación acredita que el «modus vivendi» de la organización se basaba en la comisión continuada de delitos, principalmente el tráfico de armas, y que también se dedicaban al tráfico de drogas, al robo de vehículos y al blanqueo de capitales.

De la licencia de tiro deportivo al arsenal: 1.630 cartuchos

El registro del domicilio del hombre de confianza en La Coma de Paterna arrojó 12 facturas de compra de armas de fuego. Meses atrás, este mismo implicado había denunciado la sustracción de las seis armas legales que poseía, una de las cuales fue intervenida en Valladolid, según el detalle publicado por Levante-EMV el 2 de noviembre de 2026. La licencia deportiva funcionaba así como cobertura documental para adquirir material en armería y transferirlo después a la organización.

En el registro del tercer arrestado, en el barrio de La Llum de Xirivella, los agentes hallaron una pistola bajo la almohada y, en un bajo situado a escasos 50 metros de su vivienda, la mayor parte de la munición: unos 1.500 cartuchos. El total final ascendió a 1.630. Para la causa, ese volumen sitúa a la red en el terreno del tráfico de armas, el delito que la Policía Nacional señala como principal fuente de ingresos de la estructura.

Un patrimonio sin nómina desde 2022

ABC publicó este 3 de noviembre de 2026 que los detenidos llevaban sin trabajar desde 2022 mientras exhibían un patrimonio incompatible con esa inactividad: joyas, relojes caros y coches de lujo. Esa asimetría entre renta declarada y nivel de vida es precisamente la base sobre la que se construye la imputación por blanqueo de capitales, que figura entre los delitos atribuidos a los tres arrestados junto al tráfico de armas, el tráfico de drogas y los robos con fuerza e intimidación.

El caso encaja en un patrón recurrente en la Comunitat Valenciana: clanes familiares asentados en barrios concretos de Paterna y València que combinan fuerza de choque —alunizajes con vehículos de alta gama— con una retaguardia de logística electrónica y una red de compraventa de armas. La operación Katemark no parte de cero: nace del rastro que dejó desarticulada la banda de aluniceros del año anterior (2025), lo que confirma que el ecosistema se reconstruye por capas y que el arma incautada a un clan acaba en manos de otro.

Qué queda por determinar

La Policía Nacional ha cuantificado el material intervenido, pero no ha cerrado la trazabilidad de los 16 relojes ni de los vehículos de alta gama vinculados a la trama. Tampoco ha detallado el destino de los 102 décimos de lotería ni si alguno estaba premiado. Lo que sí consta, según Levante-EMV (2/11/2026), es que los tres detenidos están ya en prisión y que la investigación se mantiene abierta por si la estructura contaba con más ramificaciones en la provincia de Valencia.

El valor periodístico del caso está en la mecánica, no en la anécdota del botín: un transpondedor, una baliza de radiofrecuencia y una licencia de tiro deportivo bastaron para sostener durante años una economía doméstica basada en el miedo y en la velocidad.

Publicado: 3 de noviembre de 2026

Fuentes

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