El Cartier Tank es uno de los relojes más elegantes y atemporales jamás creados. Concebido en 1917, en plena Primera Guerra Mundial, este modelo no solo es un pilar de la relojería de Cartier, sino también un icono cultural que ha trascendido épocas, modas y generaciones. Con más de un siglo de historia, el Tank representa el encuentro perfecto entre el diseño parisino y la relojería suiza, un reloj que ha acompañado a artistas, políticos, escritores y actores, convirtiéndose en sinónimo de refinamiento discreto.
El origen: un diseño inspirado en los tanques de guerra
Louis Cartier, nieto del fundador de la maison, presentó el Tank en 1917. Su diseño se inspiró en la vista aérea de los tanques Renault que se usaban en el frente occidental durante la Gran Guerra: la caja rectangular representaba el habitáculo central y las “asas” que prolongaban la correa evocaban las orugas del vehículo.
En 1919 se entregaron las primeras piezas, apenas seis relojes, marcando el inicio de una de las colecciones más longevas y prestigiosas de la historia.
Diseño atemporal
El Cartier Tank se caracteriza por su caja rectangular o cuadrada, líneas puras y proporciones perfectas, una ruptura con los relojes redondos que dominaban la época. Su sobriedad se realza con la esfera blanca o plateada, los números romanos negros, el ferrocarril minutero y las clásicas agujas azuladas en forma de espada.
El detalle final es la corona con cabujón de zafiro (o espinela en las versiones modernas), que se ha convertido en sello de Cartier. El Tank, pese a su simplicidad, es un reloj de fuerte identidad, reconocible a metros de distancia.
Evolución y variantes
A lo largo de más de un siglo, Cartier ha reinterpretado el Tank en múltiples variantes, cada una con un carácter propio:
Tank Normale (1917): el modelo fundacional, de proporciones sobrias y estrictas.
Tank Louis Cartier (1922): con líneas más estilizadas y elegantes, el favorito de muchos coleccionistas.
Tank Américaine (1989): alargado, con caja curva, pensado para adaptarse mejor a la muñeca.
Tank Française (1996): más robusto, con brazalete metálico integrado, de fuerte espíritu noventero.
Tank Solo y Tank Must: versiones más accesibles, ideales como puerta de entrada al universo Cartier.
Cada Tank mantiene la esencia, pero refleja la moda y el espíritu de su tiempo, lo que explica su vigencia a lo largo de más de 100 años.
Movimientos y técnica
Históricamente, muchos Tank montaron movimientos de manufacturas especializadas como Jaeger-LeCoultre o Piaget. Con el tiempo, Cartier ha introducido calibres propios, especialmente en la alta relojería contemporánea.
En la actualidad, los Tank se ofrecen tanto con movimientos de cuarzo (en versiones más asequibles) como con calibres mecánicos de cuerda manual o automáticos, visibles en las gamas más exclusivas, como el Tank Louis Cartier o el Tank Cintrée.
El Tank y la cultura
El Cartier Tank ha tenido una presencia estelar en la historia del siglo XX. Entre sus ilustres portadores destacan:
Jackie Kennedy y Michelle Obama, primeras damas que lo convirtieron en símbolo de elegancia política.
Andy Warhol, que declaraba llevar su Tank no para dar la hora, sino como pieza de estilo.
Catherine Deneuve, Yves Saint Laurent, Muhammad Ali y Ralph Lauren también lo lucieron.
En el cine, ha aparecido en películas y alfombras rojas, reafirmando su estatus cultural.
Pocos relojes pueden presumir de haber sido tan transversales, seduciendo tanto a artistas vanguardistas como a líderes mundiales.
Precios y coleccionismo
El Cartier Tank ofrece un rango amplio: desde los modelos de cuarzo en acero, que rondan los 3.000 a 4.000 euros, hasta las piezas de alta relojería en oro o platino, que pueden superar los 30.000 euros. Los Tank vintage, especialmente los de los años 20 y 30, alcanzan precios de seis cifras en subastas, dada su rareza y valor histórico.
Curiosidades
Una de las peculiaridades más fascinantes del Tank es su vigencia estética: fue moderno en 1917, lo fue en los años 50 y 80, y lo sigue siendo hoy. Es uno de los pocos relojes que han resistido más de un siglo sin perder actualidad. Además, su nombre y diseño están íntimamente ligados a un objeto de guerra, pero reinterpretado como un icono de paz, cultura y estilo.



