Hay relojes que simplemente existen, y luego está el Nautilus. Cincuenta años después de que Gérald Genta dibujara su silueta octogonal en una servilleta, el icono de Patek Philippe se prepara para protagonizar el mayor acontecimiento relojero de 2026. El mundo de la alta relojería contiene la respiración.
El nacimiento de un mito
En 1976, la industria relojera suiza vivía tiempos convulsos. La irrupción del cuarzo japonés había sumido al sector en una profunda crisis, y las marcas buscaban desesperadamente nuevas fórmulas para seducir a compradores más jóvenes. Patek Philippe encargó al genio del diseño Gérald Genta —el mismo que había dado forma al Royal Oak de Audemars Piguet cuatro años antes— la creación de un reloj deportivo de lujo. El resultado fue la referencia 3700/1A: una pieza de acero inoxidable con bisel octogonal, esfera en relieve tipo tapicería y brazalete integrado que entonces costaba más que un Rolex de oro. El Nautilus había nacido, y con él, un género completamente nuevo.
La víctima de su propio éxito
Durante décadas, el Nautilus fue apreciado por los conocedores sin alcanzar la euforia masiva. Pero en la segunda mitad de los años 2010, algo cambió. La referencia 5711/1A en acero con esfera azul se convirtió en el objeto de deseo por excelencia: las listas de espera se dispararon hasta los diez años, y los precios en el mercado secundario llegaron a triplicar el precio de venta al público. Para frenar la especulación, Thierry Stern, CEO de Patek Philippe, tomó la drástica decisión de discontinuar el modelo en 2021 —su última edición fue en azul Tiffany, hoy legendaria— y apostar por el Cubitus como sucesor espiritual en acero. La estrategia aplacó la fiebre, pero no apagó el fuego.
El gran dilema del 50 aniversario
Con el medio siglo del Nautilus a las puertas, Patek Philippe afronta uno de los retos más complejos de su historia moderna. La comunidad relojera espera una referencia conmemorativa que, inevitablemente, reavivará la demanda. Las especulaciones apuntan a una referencia en metal precioso —oro blanco o platino— basada en la caja monobloc del actual 5811, posiblemente dotada de una alta complicación como un calendario perpetuo o un cronógrafo de segundos retrogradante. Algunos expertos incluso auguran que el precio podría superar los cien mil francos suizos, convirtiendo el aniversario en una declaración de exclusividad radical.
Sea cual sea la decisión de Thierry Stern, el anuncio se prevé para Watches & Wonders 2026, que abre sus puertas en Ginebra el próximo 14 de abril. El Nautilus llega a sus cincuenta años más relevante que nunca, recordando que los grandes diseños no envejecen: simplemente se vuelven más valiosos con el tiempo.


