Ginebra fue el epicentro de la alta relojería del 14 al 20 de abril de 2026, cuando Watches & Wonders reunió a 66 casas relojeras bajo un mismo techo. El protagonista indiscutible fue Rolex, que convirtió el centenario de su icónica caja Oyster en una celebración que trasciende el tiempo y redefine lo que significa la excelencia artesanal en el siglo XXI.
Cien años de impermeabilidad: el legado del Oyster
En 1926, Hans Wilsdorf presentó al mundo la primera caja verdaderamente hermética para un reloj de pulsera: el Oyster. Aquella innovación no fue solo un avance técnico; fue el fundamento sobre el que se construyó toda la filosofía Rolex. Un siglo después, la manufactura ginebrina rinde homenaje a esa hazaña con la colección «Oyster Story», que engloba nuevos modelos en diámetros de 41, 36, 34 y 28 mm. Cada referencia lleva grabado en la corona el número «100» en relieve, y en la esfera del modelo de 41 mm la habitual inscripción «Swiss Made» a las 6 en punto es reemplazada por la leyenda «100 years», acompañada de sutiles detalles en verde en los índices de cinco minutos. Rolex también ha actualizado para esta ocasión su certificación Superlative Chronometer, incorporando tres nuevos criterios: resistencia al magnetismo, fiabilidad y sostenibilidad.
Los modelos que marcan el hito
El Oyster Perpetual 41, en Rolesor amarillo —combinación de acero Oystersteel y oro amarillo de 18 quilates—, es la pieza más emblemática de la colección aniversario. Su esfera en color pizarra con acabado sunray evoca la sobriedad elegante de los primeros Oyster, mientras que los acentos dorados en bisel y corona rinden tributo directo al modelo original de 1926. El Oyster Perpetual 36 sorprende con una esfera multicolor de motivo Jubilee compuesta por las letras que forman el nombre ROLEX, un guiño festivo a la inventiva creativa de la manufactura. Para los amantes de los formatos más discretos, los nuevos 34 y 28 mm en oro con esferas de esmalte y piedras semipreciosas completan una familia que abarca todas las muñecas sin sacrificar ni un gramo de distinción.
Un momento histórico para la relojería de lujo
Watches & Wonders 2026 quedará en los anales de la horología por otro motivo sin precedentes: por primera vez en la historia, los tres grandes de la denominada «trinidad relojera» —Rolex, Patek Philippe y Audemars Piguet— compartieron exposición simultánea bajo el mismo techo. Patek Philippe aprovechó la ocasión para presentar las ediciones limitadas del Nautilus en sus cuatro décadas de historia, mientras Audemars Piguet regresó con un impresionante stand de 1.200 metros cuadrados y el debut mundial de un nuevo tourbillon de cuerda automática. Este encuentro histórico confirma que la alta relojería vive una edad dorada, donde la innovación técnica y la artesanía más refinada conviven en perfecta armonía.
El centenario del Oyster no es únicamente la historia de una caja a prueba de agua: es la historia de cómo una idea visionaria puede moldear una industria entera durante cien años. Rolex ha demostrado, una vez más, que la verdadera excelencia no caduca.


