Rolex Daytona Four Seasons cierra en 49,4 millones de dólares en Londres

Rolex Daytona Four Seasons cierra en 49,4 millones de dólares en Londres

📌 Lo más destacado hoy

  • Los cuatro Rolex Daytona Four Seasons se subastaron ayer, 28 de septiembre, en Phillips Londres por 49,4 millones de dólares en total.
  • El ejemplar más caro, el «Summer» en oro Everose, alcanzó 10,3 millones de libras.
  • Phillips renunció a su comisión de comprador, así que todo lo recaudado llega íntegro a las fundaciones beneficiarias.
  • El dinero se destina a la fundación de Roger Federer y a Re:wild, cofundada por Leonardo DiCaprio.
  • La media por pieza superó los 12 millones de dólares, sin precedentes comparables previos al no existir piezas idénticas en el mercado.

El cierre que ha dejado sin palabras al mercado relojero

Phillips subastó ayer, 28 de septiembre, en su sala de Londres los cuatro Rolex Daytona Four Seasons, los relojes que Rolex creó con Roger Federer y Leonardo DiCaprio. Los 4 Rolex Daytona únicos se subastaron por 49,4 millones de dólares y la recaudación se destinará a la fundación de Roger Federer y a Re:wild, la organización que cofundó Leonardo DiCaprio.

49,4 millones de dólares por 4 relojes es la cifra que dejó ayer la sala de Phillips en Londres, o lo que es lo mismo: más de 12 millones de dólares de media por pieza. Se trata de una cifra que rompe cualquier referencia previa del mercado, precisamente porque no existía ningún precedente comparable: cuatro relojes, cuatro estaciones y exactamente un ejemplar de cada uno, sin resultados anteriores de piezas idénticas que permitieran construir una comparación cómoda, obligando al mercado a ponerles precio prácticamente desde cero.

El «Summer» en oro Everose, la pieza que se llevó todas las miradas

Phillips subastó los 4 Daytona el 28 de septiembre, y el más caro, el Summer de oro Everose, alcanzó 10,3 millones de libras. El resultado confirma una tendencia que ya se venía observando en las últimas grandes citas relojeras del año: los metales preciosos de color siguen despertando más pasión entre coleccionistas que el platino, tradicionalmente asociado a la máxima rareza.

De hecho, el orden de las pujas sorprendió a los especialistas presentes en la sala. Los dos ejemplares de oro de color superaron al Winter de platino, y entre el primero y el último median 3,5 millones de libras. Este dato resulta especialmente relevante porque el platino suele cotizarse por encima del oro en piezas Rolex de alta gama, y aquí el patrón se invirtió por completo.

Una subasta sin precedentes: Phillips renuncia a su comisión

Más allá de las cifras de martillo, el aspecto más singular de esta operación es el compromiso económico de la propia casa de subastas. Phillips renunció además a su comisión de comprador, así que lo pagado llega íntegro a su destino. En el mundo de las subastas de lujo, donde las comisiones (conocidas como «buyer’s premium») suelen oscilar entre el 20% y el 27% del precio de martillo, esta renuncia representa varios millones de dólares adicionales para las causas beneficiarias.

La operación se enmarca dentro de la creciente tendencia de las grandes casas de subastas y marcas de lujo a vincular sus piezas más exclusivas a causas filantrópicas, generando así un valor añadido de notoriedad mediática que dispara el interés de coleccionistas dispuestos a pagar una prima por el componente solidario de la pieza.

Un año de récords para la relojería en subasta

Esta venta llega en un momento especialmente activo para el mercado de relojes de colección. Según el blog especializado Loft Watches, tras el verano europeo llegan los grandes catálogos y las casas de subastas vuelven a competir por conseguir el reloj capaz de llevarse todas las miradas y, eventualmente, algún récord. La propia temporada ya había marcado un hito semanas antes con el récord absoluto de Cartier en subasta: un ejemplar único del Cartier Cheich en oro blanco, vendido en Sotheby’s Hong Kong por 3,4 millones de dólares el pasado 18 de septiembre.

El contraste entre ambas operaciones —la solidaria de Rolex-Phillips y la puramente coleccionista de Cartier-Sotheby’s— ilustra las dos caras del mercado actual: por un lado, el componente filantrópico como motor de precios excepcionales; por otro, la rareza técnica y de provenance como único criterio de valor. Ambas convergen en un mismo mensaje para el sector: el apetito de los grandes coleccionistas por piezas verdaderamente irrepetibles no muestra signos de agotamiento, ni siquiera en un contexto de capital más caro que en ciclos anteriores.

Qué puede pasar ahora en el mercado secundario

La gran pregunta que se plantean ahora coleccionistas y analistas es si el precio alcanzado por los Daytona Four Seasons servirá de referencia para futuras piezas benéficas de Rolex, o si se trata de un fenómeno aislado ligado a la doble notoriedad de Federer y DiCaprio. La falta de comparables directos —al ser piezas únicas por definición— hace previsible que cualquier intento de réplica en el mercado secundario resulte complicado de tasar con precisión a corto plazo.

Lo que sí parece confirmado es que la fórmula de vincular relojería de alta gama con causas sociales de gran visibilidad se ha convertido en una palanca comercial de primer orden para las grandes maisons, y es previsible que tanto Rolex como otras firmas de lujo repitan este tipo de iniciativas en próximas temporadas de subastas.

Publicado: 29 de septiembre de 2026

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