
LVMH cerró la sesión del 29 de septiembre de 2026 en 394,60 euros, su nivel más bajo en seis años, después de haber tocado un mínimo intradía de 392,25 euros según datos de MarketScreener publicados ese mismo día. El gigante francés del lujo, propietario de Louis Vuitton, Dior y Tiffany, acumula una caída superior al 35% en lo que va de 2026 y ha borrado más de 220.000 millones de euros de capitalización bursátil desde los máximos de 2023.
📌 Lo más destacado hoy
- LVMH cotiza a 394,60 euros, mínimo de seis años, según MarketScreener (29 de septiembre de 2026).
- La caída acumulada en el año alcanza el 35,61%, desde los 654,7 euros con los que arrancó 2026.
- Bernstein rebajó su previsión de crecimiento orgánico del sector para el tercer trimestre en 110 puntos básicos, hasta el 4,9%.
- Las ventas de lujo en centros comerciales chinos cayeron un 12% en julio de 2026, según la misma firma de análisis.
- Richemont, con Cartier como buque insignia, se mantiene como el valor más resiliente del sector gracias a su división de joyería.
LVMH toca mínimos de seis años: la cifra que preocupa a todo el sector
La acción de LVMH cerró el 29 de septiembre en 394,60 euros, con una caída del 1,05% en la sesión, según los datos de cotización recogidos por MarketScreener, que sitúan el precio en niveles de mercado cerrado del 29 de septiembre de 2026 a las 11:55 hora de Nueva York, en 394,60 euros, un 1,05% menos que la sesión anterior. El deterioro no es puntual: en la última semana el valor tocó un extremo de 392,25 euros frente a un máximo de 409,2 euros, y la acción ha caído hasta sus niveles más bajos desde octubre de 2020, igualando los registros del periodo de la pandemia, según recogió MarketScreener el 7 de septiembre de 2026.
El deterioro se ha ido acelerando durante todo septiembre. Los datos históricos de Bolsamanía muestran que el 18 de septiembre de 2026 la acción cerró en 402,800 euros, tras haber alcanzado un mínimo de 401,400 euros ese mismo día, dentro de un rango mensual que va de un máximo de 461,25 euros el 25 de agosto a un mínimo de 401,40 euros. La capitalización bursátil de la compañía, que superaba ampliamente los 400.000 millones de euros en 2023, se sitúa ahora en torno a los 223.000 millones de euros, según datos de MarketScreener del 28 de septiembre.
El detonante: la desaceleración china que Bernstein llama «cuarta pausa desde la pandemia»
El origen de la sangría bursátil se remonta a una nota sectorial publicada por Bernstein a principios de septiembre. Los analistas liderados por Luca Solca advirtieron que los datos preliminares del tercer trimestre muestran que la recuperación «gradual» del gasto en lujo en China podría estar pausándose de nuevo, lo que llevó a la firma a recortar su pronóstico de crecimiento orgánico de la industria para el tercer trimestre en 110 puntos base, hasta 4,9%, y su previsión para todo 2026 en 40 puntos base, hasta 5,1%.
El dato más contundente de ese informe se refiere al consumo real en el gigante asiático: una muestra de datos de ventas en centros comerciales de lujo en China continental mostró una fuerte desaceleración del crecimiento en junio y julio de 2026, en todos los rangos de precios y categorías, con una caída de -12% en julio, tras un crecimiento prácticamente nulo en el primer trimestre y un crecimiento de un solo dígito bajo en el segundo. Bernstein calificó el episodio de forma elocuente: esta marca la cuarta pausa de este tipo desde la pandemia, tras tres «falsas esperanzas» —a finales de 2023, 2024 y 2025— cada una impulsada por expectativas de estímulo gubernamental que se desvanecieron ante problemas estructurales, la caída de los precios inmobiliarios y la deflación persistente.
Este patrón de recaídas sucesivas explica por qué los inversores han dejado de dar el beneficio de la duda a un mercado que, durante dos décadas, fue el motor de crecimiento indiscutible del sector.
El fin de un ciclo de precios: por qué la fórmula que funcionó en 2021-2023 ya no sirve
El análisis de XTB apunta a una causa estructural más profunda que la mera coyuntura china. El origen de la contracción está en la estrategia que produjo los resultados extraordinarios del periodo 2021 a 2023, que consistió en elevar precios de manera sostenida, restringir la oferta y concentrar el esfuerzo comercial en los clientes de mayor gasto, una fórmula que funcionó mientras hubo exceso de ahorro acumulado durante la pandemia y dejó de funcionar cuando ese exceso se agotó.
El consumidor aspiracional, motor de gran parte del crecimiento de la última década, se ha retirado de las boutiques de Louis Vuitton y Dior a un ritmo mayor del previsto. Un análisis de Investing.com del 3 de septiembre de 2026 lo confirma: el gasto chino en lujo en el primer semestre de 2026 fue esencialmente plano para el grupo, con las preferencias de los consumidores desplazándose hacia la belleza de prestigio en lugar de los artículos de cuero.
La joyería, el único refugio dentro de la tormenta del lujo
No todo el sector sufre por igual. Mientras la moda y los artículos de cuero se resienten, la categoría de joyería sigue funcionando como valor refugio. Según XTB, la joyería es la categoría con mejor comportamiento y se espera que crezca entre 4% y 6% durante 2026, sostenida por su percepción como refugio de valor frente a la inflación, lo que beneficia directamente a Tiffany y Bulgari dentro del portafolio de LVMH.
Este patrón se repite con fuerza en Richemont, el grupo suizo dueño de Cartier. Sus resultados del ejercicio cerrado el 31 de marzo de 2026 muestran una fortaleza que contrasta con la debilidad de LVMH: las ventas del grupo alcanzaron 22.420 millones de euros, un 5% más que el año anterior, con un beneficio operativo de 4.492 millones de euros. Dentro de esa cifra, las Maisons de Joyería —que incluyen Cartier, Van Cleef & Arpels, Buccellati y Vhernier— generaron 16,5 mil millones de euros en ventas, un 8% más a tipos de cambio reales, con un margen operativo del 30,5% que dejó 5.000 millones de euros de beneficio operativo.
El contraste con la división relojera del propio Richemont es revelador del reordenamiento que vive la industria: los relojistas especialistas —A. Lange & Söhne, IWC Schaffhausen, Jaeger-LeCoultre, Panerai, Piaget, Roger Dubuis, Vacheron Constantin y Baume & Mercier— generaron 3.150 millones de euros, con un margen operativo de apenas el 3,4% y 107 millones de euros de beneficio. La conclusión del análisis es clara: el negocio de joyería es nueve veces mayor por ingresos y nueve veces más rentable por margen que el negocio relojero.
El contagio al resto del sector: Kering, Hermès y las previsiones para 2027
El deterioro de LVMH ha arrastrado al resto de cotizadas del sector. Los analistas de Bernstein, en su revisión sectorial completa, calculan que mientras el sector registró un crecimiento medio anual cercano al 8% en las últimas dos décadas —una cifra tres veces superior a la de la economía mundial—, se prevé que en 2026 solo crezca a un ritmo del 3%, antes de experimentar una ligera aceleración hasta el entorno del 4% en el próximo trienio.
La revisión a la baja de las previsiones para China ha sido constante durante todo septiembre: Bernstein rebajó del 5,5% al 5,1% su previsión de crecimiento orgánico del negocio en el país para 2026, un ajuste que sigue empujando a la baja las valoraciones de todo el sector cotizado en París y Zúrich.
Para los analistas de firmas como Citi o RBC Capital Markets, que en las últimas semanas han revisado sus objetivos de precio, el debate ya no es si LVMH tocará suelo, sino cuándo el consumidor chino de alto poder adquisitivo volverá a comprar bolsos y relojes con la misma intensidad que antes de la pandemia. La respuesta, de momento, sigue sin llegar, y el mercado del lujo europeo empieza a temer que la desaceleración china sea más estructural que cíclica.
Publicado: 30 de septiembre de 2026