
La Policía de Dubái ha incorporado a su flota un Ferrari 812 Superfast transformado por Mansory que declara 800 CV y 344 km/h de velocidad máxima, según publicó tvspravy.sk el 22 de octubre de 2026. El coche, pintado de blanco con detalles verdes, negros y amarillos, no perseguirá infractores: la corporación lo destinará a patrullar de forma visible el entorno del Burj Khalifa, el bulevar Sheikh Mohammed bin Rashid y la zona de JBR, tres de los puntos turísticos con más tráfico de la ciudad. La noticia llega con un eco mediático limitado —dos medios europeos y ninguna cobertura de referencia internacional— y confirma una estrategia que Dubái lleva más de una década explotando: convertir el superdeportivo en soporte publicitario con rotativos.
📌 Lo más destacado hoy
- 800 CV y 344 km/h: la versión de Mansory sube desde los 789 hp (800 CV) y los 340 km/h de la ficha original del 812 Superfast.
- 0 a 100 km/h en 2,8 segundos, frente a los 2,9 segundos del modelo de serie, según 4troxoi (19 de octubre de 2026).
- Quinto exótico de Mansory para la Policía de Dubái, tras un Mercedes-AMG G 63, un Rolls-Royce Cullinan, un Ferrari 296 GT modificado y un Lamborghini Revuelto.
- Sin función operativa: el coche patrullará zonas turísticas por imagen, no para interceptar vehículos.
- Un modelo descatalogado: Ferrari fabricó el 812 Superfast entre 2017 y 2024, de modo que Dubái da una segunda vida a un V12 atmosférico que ya no está en producción.
Mansory firma el quinto exótico del cuerpo
El vehículo se presentó en el Dubai World Trade Center en el marco de la Arabian Travel Market 2026, según el medio griego 4troxoi (19 de octubre de 2026), que lo describe como el quinto trabajo que el preparador alemán Mansory realiza para la corporación. Antes llegaron un Mercedes-AMG G 63, un Rolls-Royce Cullinan, un Ferrari 296 GT modificado y un Lamborghini Revuelto, una lista que dibuja con precisión el criterio de compra: modelos de gran cilindrada, alto impacto visual y precios de seis cifras o más.
Mansory, especialista bávaro con sucursales en varios países, ha construido su reputación a base de reinterpretaciones agresivas de coches de lujo, y esta unidad no es una excepción. El kit añade un paragolpes delantero nuevo, un splitter más profundo, faldones rediseñados y un alerón trasero de proporciones similares a las de un coche de circuito. La transformación sacrifica las líneas limpias que Ferrari diseñó para el 812 y las sustituye por una silueta más agresiva, en línea con el gusto del mercado emiratí.
Un V12 atmosférico de 6,5 litros con matrícula policial
El 812 Superfast es la última gran berlinetta de motor delantero con V12 atmosférico de 6,5 litros de la marca de Maranello antes de la llegada de los sistemas híbridos. En su configuración de fábrica entrega 789 hp —los 800 CV que Ferrari anunció comercialmente—, acelera de 0 a 100 km/h en 2,9 segundos y alcanza 340 km/h, cifras que ya lo situaban entre los coches más rápidos que han lucido el emblema de la Policía de Dubái, según 4troxoi.
La intervención de Mansory eleva la potencia hasta 800 hp, rebaja la aceleración a 2,8 segundos y sube la punta a 344 km/h. La ganancia es marginal —once caballos y cuatro kilómetros por hora—, lo que confirma que el objetivo del encargo no era el rendimiento sino la presencia. Ferrari produjo el 812 Superfast entre 2017 y 2024; la unidad policial es, por tanto, un modelo descatalogado reconvertido en escaparate rodante, algo que el propio medio griego subraya: el coche está «adaptado más a las multitudes que a las persecuciones».
Blanco, verde y amarillo: la librea como argumento
La discreción nunca estuvo en el pliego. Mansory vistió el 812 de blanco con detalles en verde, negro y amarillo, una combinación tomada de la bandera emiratí y elegida por su contraste con el skyline de cristal y arena de Dubái. En una ciudad donde la temperatura supera habitualmente los 35 grados y la luz es plana y blanca durante buena parte del año, el color es el primer recurso de visibilidad de cualquier vehículo oficial.
El resultado es un coche que funciona como objeto fotográfico antes que como herramienta policial. Las tres zonas anunciadas para su despliegue —Burj Khalifa, Sheikh Mohammed bin Rashid Boulevard y JBR— concentran hoteles, restaurantes y flujos constantes de turistas, los mismos puntos que saturan las publicaciones de Instagram. La corporación ha diseñado un objeto que nace para ser compartido en redes, y esa es exactamente la función que declara: visibilidad, no disuasión.
Qué hace realmente un 812 con rotativos
Ninguna de las cifras del coche tiene aplicación práctica en el tráfico de Dubái. Un 812 Superfast apenas supera los 1.200 milímetros de altura, monta neumáticos de perfil bajo y una carrocería cuyos apéndices aerodinámicos son incompatibles con los badenes y las rampas de aparcamiento. La velocidad máxima de 344 km/h es irrelevante en un entramado urbano con radares cada pocos kilómetros y límites que rara vez superan los 80 km/h.
Tampoco el mantenimiento juega a favor de un uso intensivo. Un V12 atmosférico de 6,5 litros con consumos homologados muy por encima de los 15 litros cada 100 kilómetros, frenos cerámicos opcionales y neumáticos específicos convierten cada turno en una factura elevada para el erario público. La corporación asume ese coste como partida de marketing, no como inversión en seguridad: el 812 no intercepta, no remolca y no transporta detenidos. Solo se deja ver.
El coche de lujo como herramienta de marca
Dubái lleva más de una década construyendo una flota de vehículos de exhibición que incluye desde un Bugatti Veyron hasta un Lamborghini Aventador, pasando por todoterrenos de lujo y berlinas blindadas. La lógica es siempre la misma: el departamento de Policía actúa como embajador de una ciudad que vende opulencia, y cada nuevo modelo genera cobertura informativa gratuita en medios de todo el mundo. El coste del coche se amortiza en titulares y en publicaciones espontáneas de visitantes.
En ese contexto, la elección de Mansory resulta más significativa de lo que parece. El preparador divide a los aficionados —los puristas consideran que sus kits traicionan el trabajo de los diseñadores originales—, pero precisamente esa polémica alimenta el debate y amplifica la difusión. Para una corporación que quiere aparecer en la conversación global, un Ferrari intervenido por Mansory genera más ruido que el mismo coche de fábrica.
El movimiento encaja en una tendencia más amplia: los coches de lujo han dejado de ser solo objeto de deseo privado para convertirse en activos de imagen institucional. Ciudades, aeropuertos, hoteles y cuerpos de seguridad compiten por exhibir modelos que funcionan como declaración de intenciones. Dubái lo hace con una ventaja: no necesita justificar el gasto ante una opinión pública especialmente sensible a la ejemplaridad del gasto policial.
Un eco mediático limitado y sin confirmación oficial
A fecha de 23 de octubre de 2026, la incorporación del 812 Superfast de Mansory solo ha sido recogida por tvspravy.sk, que cita al medio eslovaco TopSpeed.sk, y por 4troxoi, que sitúa la presentación en la Arabian Travel Market 2026. No consta comunicado oficial de la Policía de Dubái ni cobertura de agencias internacionales, un silencio que contrasta con la difusión masiva que tuvieron incorporaciones anteriores de la flota.
La discrepancia de fechas entre ambas publicaciones —19 y 22 de octubre— y la ausencia de una ficha técnica oficial del preparador obligan a tratar con cautela las cifras de potencia y aceleración, que proceden de la información publicada por 4troxoi y no de documentación de Mansory. Lo que sí está confirmado por ambas fuentes es el uso previsto: patrulla de imagen en zonas turísticas, sin funciones de persecución.
Publicado: 23 de octubre de 2026