Zenith recorta hasta la mitad de su plantilla suiza y gira al lujo

Cronógrafo Zenith Chronomaster Sport sobre pedestal de granito en terraza soleada de Le Locle, con Defy Skyline al fondo

Zenith, la marca relojera de LVMH con sede en Le Locle (Suiza), abrió el jueves 22 de octubre de 2026 un proceso de consulta con su plantilla para ejecutar un recorte de hasta la mitad de su plantilla suiza —en torno a 100 de los aproximadamente 200 empleados del centro de Le Locle— y cerca de otros 100 puestos en su red internacional, según las fuentes internas citadas por la agencia AWP y recogidas por SWI swissinfo.ch el 22 de octubre. La cifra rompe un tabú en la relojería suiza: es el repliegue explícito de una marca histórica del mayor grupo de lujo del mundo hacia el segmento de más de 3.000 francos, justo donde el sector ha concentrado toda su resistencia comercial.

📌 Lo más destacado hoy

  • Hasta 100 de unos 200 empleos en riesgo en la planta de Le Locle, la mitad de la plantilla suiza de la marca, según fuentes internas citadas por AWP.
  • Otros 100 puestos afectados en la red internacional, incluidos ventas y marketing, según Reuters (23 de octubre de 2026).
  • Umbral de 3.000 francos suizos (unos 3.650 dólares): el listón de precio que Zenith toma como nuevo campo de juego.
  • LVMH no respondió de inmediato a la petición de comentario de Reuters; la marca confirmó la consulta pero no dio detalles.
  • Pérdidas año tras año en Zenith desde la recuperación pospandemia, pese al buen comportamiento de algunas colecciones, según las mismas fuentes.

Le Locle, 22 de octubre: la consulta que cambia el perímetro

El comunicado de Zenith fue mínimo, casi notarial: «Se ha iniciado hoy un proceso de consulta al personal relativo a una propuesta de reposicionamiento estratégico de la Maison» (traducción del original difundido por Reuters el 23 de octubre de 2026). La empresa confirmó así la información que había adelantado el diario suizo Le Temps, pero se negó a añadir nada más. LVMH tampoco respondió a la solicitud de comentario de la agencia.

El detalle llegó por la vía interna. Fuentes de la compañía consultadas por AWP sitúan en un centenar los empleos en riesgo en Le Locle sobre una plantilla de unas 200 personas, y en otro centenar los afectados fuera de Suiza, dentro de la red de distribución. Reuters añade que el ajuste internacional tocará funciones de ventas y marketing, es decir, el músculo comercial de la marca, no solo la fábrica.

En Suiza, un procedimiento de consulta es el paso previo obligatorio a un despido colectivo: la dirección expone el plan, los representantes de los trabajadores pueden formular observaciones y después llega la decisión. Zenith no ha publicado calendario ni cifras oficiales, y ninguna de las fuentes consultadas ha confirmado un plazo. La dirección ha evitado, por ahora, poner números sobre la mesa.

El listón de los 3.000 francos: dónde se parte el mercado

El plan consiste en concentrar el catálogo en el segmento de alta gama, apoyándose en la pericia de la casa en movimientos complejos. Ese segmento se define, a efectos de mercado, por precios superiores a los 3.000 francos suizos —unos 3.650 dólares al cambio citado por Reuters el 23 de octubre de 2026—. Por debajo de esa línea queda el terreno que la propia agencia describe como el más castigado: demanda débil, consumidores golpeados por la inflación y competencia creciente de los relojes inteligentes.

La lógica es de margen, no de volumen. Zenith es una de las marcas más pequeñas de la cartera de LVMH, que comparte división de Relojes y Joyería con Bulgari, TAG Heuer y Hublot. Esa división declaró en 2025 unas ventas de 10.490 millones de euros y un beneficio de 1.510 millones, según los datos que maneja Reuters. En una estructura de ese tamaño, una casa de nicho solo se justifica por rentabilidad unitaria: menos piezas, más caras y con más complicación.

El problema es que el reposicionamiento llega tarde para una parte de la plantilla. Fuentes internas citadas por SWI swissinfo.ch describen una escala industrial y comercial «excesiva» respecto a las necesidades actuales: la marca mantuvo una capacidad de producción y una red de distribución dimensionadas para un volumen que el mercado ya no entrega.

Franco fuerte, aranceles y una demanda que no vuelve

Las causas que manejan las fuentes internas son cuatro y ninguna es nueva. El franco suizo fuerte encarece la producción y los precios en euros y dólares; los aranceles estadounidenses gravan la entrada en el primer mercado del lujo; las tensiones geopolíticas frenan el turismo de compra; y a eso se suma una escala operativa sobredimensionada, según SWI swissinfo.ch (22 de octubre de 2026).

Reuters añade el contexto sectorial: los relojeros suizos llevan años lidiando con una demanda débil y con la competencia de los relojes conectados, y solo las marcas más caras están resistiendo. Esa frase, publicada el 23 de octubre de 2026, resume el diagnóstico que la industria comparte en voz baja y que Zenith acaba de convertir en un plan industrial.

El propio medio suizo ha documentado esa polarización: el ultra lujo concentra ya tres cuartas partes del crecimiento del sector, mientras el resto del mercado —las marcas de volumen, las de entrada y las de precio medio— absorbe el ajuste. La consecuencia es estructural: el empleo relojero suizo se concentra en las marcas que fabrican menos unidades y más caras, y las que dependen del volumen recortan plantilla para proteger el margen.

De 1865 a El Primero: la paradoja de la marca técnica

Zenith fue fundada en 1865 por Georges Favre-Jacot en Le Locle, la misma localidad que ahora ve peligrar la mitad de su plantilla. Su carta de nobleza es el calibre El Primero, presentado en 1969 como uno de los primeros cronógrafos automáticos integrados de la historia, con una frecuencia de 36.000 alternancias por hora que durante décadas fue referencia de precisión. La familia actual, con el El Primero 3600 a 5 Hz y 60 horas de reserva, mantiene ese argumento técnico en modelos como el Chronomaster Sport y el Defy Skyline.

La paradoja es incómoda: la marca con más credibilidad técnica de su segmento es la que se ve obligada a replegarse al territorio del precio alto para sobrevivir. El talento en movimientos complicados es, precisamente, el activo que el plan invoca como base del nuevo posicionamiento, según la fuente citada por Reuters. Pero la complicación relojera solo se monetiza con una red comercial más pequeña y un cliente más selecto, que es exactamente lo que el recorte de 100 puestos internacionales dibuja.

La marca arrastra rumores desde hace meses. En enero de 2026, su situación financiera alimentó la especulación sobre una posible venta por parte de LVMH, rumores que el grupo desmintió con firmeza. La fuente consultada por AWP y recogida por SWI swissinfo.ch también descarta cualquier plan de venta: el movimiento es de reestructuración interna, no de desinversión.

Un sector que se parte en dos y unas cuentas que no salen

El ajuste de Zenith se lee mejor como síntoma que como excepción. El mercado relojero suizo vive desde 2024 una divergencia que se ha agravado: los precios altos sostienen el negocio, los precios medios se desinflan y la distribución independiente sufre en cada eslabón. Cuando una marca del tamaño de Zenith necesita recortar la mitad de su fábrica para centrarse en piezas de más de 3.000 francos, el mensaje al resto del sector es directo: el volumen ya no paga las cuentas.

El impacto se extiende a la cadena de suministro del Jura, donde decenas de proveedores de componentes trabajan por encargo para varias casas. Menos unidades producidas en Le Locle significan menos pedidos de cajas, esferas, agujas y módulos de movimiento, y un efecto dominó que en la relojería suiza tarda entre uno y dos ejercicios en aparecer en las cuentas de los pequeños talleres.

Queda la incógnita del calendario. Zenith confirmó la consulta el 22 de octubre de 2026 y no ha dado ni cifras oficiales ni plazos, mientras LVMH mantiene silencio ante las preguntas de la prensa. En un grupo que factura 10.490 millones de euros en relojes y joyería, el futuro de una marca histórica de Le Locle se decide ahora en una sala de reuniones con los representantes de unos 200 trabajadores.

Publicado: 23 de octubre de 2026

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