
871.250 libras. Ese es el precio que ha pagado un coleccionista por un Honda NSX de 1991 con matrícula portuguesa, chasis T000233 y un detalle que lo cambia todo: fue el coche que Ayrton Senna utilizó en Portugal durante su etapa en McLaren-Honda. El resultado, adelantado por PakWheels el 4 de noviembre de 2026 y recogido por HVG ese mismo día, establece un nuevo récord mundial para el modelo y equivale a cerca de 1,17 millones de dólares.
📌 Lo más destacado hoy
- 871.250 libras (unos 1,17 millones de dólares) por el Honda NSX 1991 de Senna en RM Sotheby’s London.
- La estimación previa era de 500.000 a 800.000 libras: el remate la superó en 71.250 libras.
- Récord anterior del modelo: un NSX Type R vendido por unos 1,164 millones de dólares, según PakWheels (4 de noviembre de 2026).
- El coche es un NSX de serie, no un Type R ni una versión de competición: 3.0 V6 atmosférico de unos 271 CV y cambio manual de cinco velocidades.
- Documentación clave: registro portugués, libro de garantía y expediente de Honda que acredita la vinculación con Senna.
Un récord que se decide por 5.000 dólares
El margen es ridículo y explica todo. El NSX de Senna batió la plusmarca de la marca por unos 5.000 dólares frente al NSX Type R que la ostentaba, según la comparación que publica PakWheels el 4 de noviembre de 2026. Es decir: un ejemplar de serie, con asientos de cuero negro y techo negro sobre pintura Formula Red, se ha colocado por delante de la versión más radical y más rara del catálogo.
La lógica del coleccionista es la contraria a la del ingeniero. El Type R pesa menos, gira más alto y se fabricó en menos unidades; el coche subastado en Londres es un NSX corriente con una historia extraordinaria. En el mercado de coches de lujo y clásicos, esa historia se paga. Y se paga por encima de las especificaciones.
T000233: el coche, la matrícula y el jardín
El ejemplar salió de fábrica en 1991 y se matriculó el 22 de marzo de ese año con la placa portuguesa SX-25-59, según la ficha difundida por RM Sotheby’s y recogida por PakWheels. Honda lo mantuvo en Lisboa a disposición de Senna, que tenía propiedad en el resort de Quinta do Lago. No era un coche de exhibición: era el vehículo que el piloto usaba cuando estaba en el país.
Senna lo condujo al Gran Premio de Portugal de 1991 en Estoril, donde terminó segundo, y el coche aparece en el documental de 1992 Ayrton Senna: Racing Is In My Blood. La imagen que lo hizo inconfundible es doméstica: el tricampeón lavándolo con una manguera de jardín. Entre aficionados se le conoce como el «hosepipe NSX», el NSX de la manguera.
Ese anecdotario no es folclore: es el activo. La tasación de RM Sotheby’s, entre 500.000 y 800.000 libras, ya situaba el coche muy por encima de un NSX de primera generación sin historial. El remate final, 871.250 libras, añadió 71.250 libras al techo de la horquilla. La procedencia multiplicó por diez la lectura económica de un deportivo japonés de los noventa.
Suzuka, 1989: cuando Senna rediseñó el NSX
La relación entre piloto y modelo no empezó con esta unidad. Durante las pruebas de prototipo en el circuito de Suzuka, en febrero de 1989, Senna criticó la rigidez del chasis y Honda reforzó la estructura en torno a un 50%, además de retocar la suspensión, según la reconstrucción que publica PakWheels. El episodio forma parte de la mitología del proyecto y sostiene el vínculo emocional que hoy se traduce en facturación.
El NSX se presentó en febrero de 1989 en el Salón del Automóvil de Chicago, con un V6 de 3,0 litros atmosférico y disposición central trasera que rendía 274 CV en su versión europea, según HVG (4 de noviembre de 2026). Aceleraba de 0 a 100 km/h en 5,9 segundos y alcanzaba 270 km/h. Las primeras entregas llegaron a Japón en 1990 y el modelo se mantuvo en producción hasta 2005; la segunda generación no apareció hasta 2016.
La procedencia como clase de activo
Tras la muerte de Senna en el Gran Premio de San Marino de 1994, el coche permaneció en Portugal y pasó por varios propietarios. Robert McFagan lo adquirió en 2013, lo trasladó al Reino Unido y lo matriculó para circular en 2016; en 2019 volvió a Imola para conmemorar el 25 aniversario del accidente, siempre según el expediente recogido por PakWheels.
La cadena documental —registro portugués, libro de garantía y documentación de Honda— es lo que separa este NSX de cualquier otro ejemplar rojo con techo negro. En subastas de coleccionismo, el papel pesa tanto como el motor. Un coche idéntico sin carpeta acreditativa no habría superado el umbral de las 800.000 libras.
El mercado paga nombres, no fichas técnicas
El resultado londinense encaja en una dinámica consolidada del coleccionismo de élite: los objetos vinculados a figuras irrepetibles funcionan como refugio de valor. Senna concentra tres atributos que el mercado premia —muerte prematura, dominio deportivo absoluto y una personalidad pública reconocible— y eso se traslada a coches, monos, cascos y relojes.
El NSX añade un componente poco habitual: Senna no fue solo usuario, sino codesarrollador del modelo. La crítica al chasis en Suzuka y el consiguiente refuerzo estructural convirtieron al piloto en parte de la ingeniería del coche. Ese relato, verificable y documentado, es más difícil de replicar que una serie limitada.
Para el comprador de coches de lujo, la lección es incómoda: el valor de un clásico ya no se mide solo en cilindros, producción o estado de concurso. Se mide en biografía. Y la biografía de este NSX es de las que no admiten copia.
Ficha del ejemplar subastado
Honda NSX de 1991, chasis T000233, pintura Formula Red con techo y habitáculo en negro. Motor V6 de 3,0 litros atmosférico de aproximadamente 271 CV, cambio manual de cinco velocidades y tracción trasera, con construcción en aluminio. Velocidad máxima declarada en torno a 265 km/h y 0 a 96,6 km/h en aproximadamente 5,8 segundos, según los datos técnicos que maneja PakWheels. Precio final: 871.250 libras, equivalentes a unos 1,17 millones de dólares y a unos 380 millones de forintos según la conversión de HVG.
La cifra convierte a este NSX en el más caro vendido en subasta pública, un título que antes pertenecía a una versión Type R y que ahora ostenta un coche de calle. La paradoja resume el momento del mercado: la rareza técnica cedió ante la memoria.
Publicado: 6 de noviembre de 2026