Un Lamborghini Aventador LP 780-4 Ultimae Roadster con 98 kilómetros en el cuentakilómetros se adjudicó por 710.000 euros este sábado 24 de octubre en el Museo Mercedes-Benz de Stuttgart, en una subasta judicial organizada por encargo de la Justicia del estado de Baden-Württemberg. El vehículo, publicitado por los organizadores como la estrella del catálogo, superó con holgura la estimación previa y se convirtió en el lote más caro de una sesión que recaudó más de 2,1 millones de euros, según el Haller Kreisblatt (24 de octubre de 2026). La operación confirma un patrón del mercado de ultralujo: cuando aparece una unidad prácticamente a estrenar, el origen judicial del bien no resta un euro al precio.
📌 Lo más destacado hoy
- 710.000 euros por el Lamborghini Aventador LP 780-4 Ultimae Roadster, con solo 98 km y una serie limitada a 250 unidades.
- 2,1 millones de euros de recaudación total, por encima del objetivo de dos millones fijado por la Justicia de Baden-Württemberg.
- 22 lotes: 15 coches, 3 motocicletas y 4 relojes de lujo procedentes de causas por blanqueo, delitos fiscales y narcotráfico.
- El Huracán STO subió de 350.000 a 370.000 euros tras un duelo entre la sala y una puja online; el Urus Performante partía de 90.000 y se vendió por 290.000.
- Un Audi RS6 Avant Performance en verde Urbano se adjudicó por 120.000 euros a un pujador online desde Mónaco.
El Ultimae: 710.000 euros para el último Aventador atmosférico
El coche que centró todas las miradas fue un Aventador LP 780-4 Ultimae Roadster, la versión descapotable de la despedida del Aventador, presentada en 2021 con 780 CV y una producción cerrada a 250 unidades en carrocería abierta, según detallaron los organizadores de la puja. Los 98 kilómetros del odómetro lo sitúan en el territorio del coche a estrenar, un factor determinante para un coleccionista: la mayoría de los Ultimae entregados acumulan ya uso real y su precio en el mercado secundario se ha sostenido por tratarse del último V12 atmosférico de la marca de Sant’Agata Bolognese.
La cifra final, 710.000 euros, superó la estimación de partida —los organizadores alemanes calificaron el resultado de «muy por encima del valor tasado»— y deja una lectura clara: la escasez estructural de una serie cerrada pesa más que la procedencia del vehículo, que llega de un procedimiento penal. El lote se subastó en el Museo Mercedes-Benz de Stuttgart, un escenario que añadió solemnidad a una sesión con dos salas y pujas simultáneas por internet, según el Wochenblatt Reporter (24 de octubre de 2026).
El Huracán STO se resiste: de 350.000 a 370.000 euros
El segundo gran protagonista fue un Lamborghini Huracán STO de 640 CV. La puja arrancó en la sala con 350.000 euros y un postor online elevó la adjudicación final hasta 370.000 euros, un pulso que se repitió en varios lotes de la jornada. El STO, derivado del Huracán Super Trofeo y homologado para carretera, es una de las versiones más radicales y menos producidas de la saga Huracán, lo que explica que la demanda se mantuviera firme pese a no ser una unidad de colección con kilometraje cero.
Un escalón por debajo quedó el Huracán Super Trofeo EVO 2, un coche concebido exclusivamente para circuito y sin homologación de calle, que encontró comprador por 225.000 euros. La diferencia entre ambos —145.000 euros— mide exactamente lo que el comprador paga por poder matricular y usar el coche en carretera abierta.
Del Urus al RS6: el mercado absorbe todo el catálogo
El Urus Performante en verde, con 660 CV, se adjudicó por 290.000 euros después de partir de un precio inicial de 90.000, lo que multiplica por más de tres la referencia de salida. El SUV es hoy el modelo más producido de Lamborghini y, aun así, mantuvo el tipo en una sala acostumbrada a lotes heterogéneos. Junto a él, un Audi RS6 Avant Performance en verde Urbano se vendió por 120.000 euros a un pujador conectado desde Mónaco, prueba de que la subasta superó el perímetro local.
El fenómeno no se limitó a los deportivos. Un Audi A4 de 2012 con 239.000 kilómetros pasó de 1.500 a 9.000 euros; un Volkswagen Polo arrancó en 2.000 y se pagó a 19.000; y un Multivan T6 con 26.000 kilómetros alcanzó los 60.000. En todos los casos, la puja online amplió la base de compradores más allá de la sala física.
2,1 millones para las arcas públicas y para las víctimas
La subasta la organizó la casa Eppli por encargo de la Justicia de Baden-Württemberg y reunió 22 objetos: 15 automóviles, tres motocicletas y cuatro relojes de lujo. Los bienes procedían de distintos procedimientos penales, entre ellos casos de blanqueo de capitales, delitos fiscales y tráfico de drogas, con antiguos propietarios ya condenados. El importe recaudado se destina, según la situación jurídica de cada causa, al erario público o a las posibles víctimas de los delitos.
El objetivo marcado antes de empezar era de dos millones de euros. «Estoy más que satisfecho, hemos superado incluso nuestro objetivo inicial», declaró el Obergerichtsvollzieher Doster al cierre de la sesión, según el Haller Kreisblatt. La cifra final, superior a 2,1 millones, convierte la cita en una de las subastas judiciales más productivas del año en el suroeste alemán.
Cuatro relojes de lujo sin cifra pública
El catálogo incluía cuatro relojes de lujo y tres motocicletas, aunque ninguno de los medios que cubrieron la sesión detalló los precios alcanzados por estas piezas. La ausencia de datos impide extraer conclusiones sobre el comportamiento del mercado relojero en esta puja concreta, un segmento que en subastas judiciales alemanas suele concentrar lotes de marcas suizas de alta gama decomisados en operaciones contra el crimen organizado.
La opacidad sobre estos lotes contrasta con la minuciosidad con la que se difundieron los precios de los coches, señal de que el tirón mediático de la jornada estuvo en los superdeportivos. La próxima cita de Eppli con bienes judiciales determinará si el interés se mantiene en estos niveles.
Por qué una subasta judicial no rebaja el precio
La lección de Stuttgart es que el canal de venta no devalúa el producto cuando el producto es escaso. Un Ultimae Roadster con 98 kilómetros es, en la práctica, una unidad nueva de una serie agotada hace años, y los coleccionistas compiten por ella con independencia de que el anterior propietario fuera condenado por blanqueo. La subasta pública, además, añade un componente de transparencia y urgencia que en el mercado secundario tradicional no existe.
El segundo factor es la digitalización de la puja. Con dos salas conectadas y postores remotos —el RS6 acabó en manos de un comprador de Mónaco—, la base de demandantes deja de ser local y pasa a ser europea, lo que tensiona al alza los precios de los lotes singulares. En los vehículos corrientes el efecto es menor, pero incluso un Polo multiplicó por casi diez su precio de salida.
El tercer elemento es la naturaleza del vendedor. La Justicia alemana no persigue maximizar el retorno como haría un concesionario: fija precios de salida bajos para garantizar la venta y deja que el mercado decida. El resultado, en esta ocasión, fue un sobreprecio evidente en los deportivos y una recaudación que superó en más de un 5% el objetivo oficial.
Publicado: 24 de octubre de 2026