El nuevo reloj de Lamine Yama de 146.000 euros

Si tuviéramos que explicar la carrera de Lamine Yamal con una metáfora, sería la de un hiperdeportivo: aceleración brutal y poco tiempo para asimilar lo que está pasando. Todavía no le hemos visto al volante de un Ferrari o un Porsche como a otras estrellas del fútbol, pero en apenas dos años en la élite ha acumulado un título continental con España, dos Ligas con el Barça y una exposición mediática que a muchos futbolistas les llega pasados los treinta. Y claro, con los trofeos crece también la cuenta corriente, algo que le ha permitido darse un gusto que cada vez cuesta más disimular: los relojes de lujo.

Porque a Lamine se le conoce sobre todo por las joyas. Los collares, los diamantes, los diseños que se ven a tres metros de distancia. Pero si te fijas en su muñeca izquierda, ahí hay otra historia.

El Rolex de Lamine Yamal que se ha colado en sus fotos de Instagram

Lo hemos «fichado» donde se fichan estas cosas hoy en día: repasando sus últimas galerías de Instagram. Y el último capricho no es precisamente discreto. Se trata de un Rolex Cosmograph Daytona, uno de los grandes clásicos de la relojería suiza, aunque en una versión que se aleja bastante de lo que uno imagina cuando piensa en un Daytona. Precio: 146.250 euros.

La referencia concreta es la 126598TBR. Está fabricada en oro amarillo de 18 quilates y su detalle más llamativo es el bisel: en lugar de la escala taquimétrica que ha acompañado a este modelo desde sus orígenes, lleva 36 diamantes de talla trapecio engastados. Es un cambio que altera por completo el carácter del reloj. El Daytona pasa de herramienta a joya.

La esfera es dorada, a tono con la caja, y las agujas incorporan visualización Chromalight, el material luminiscente de alta legibilidad que Rolex utiliza en sus modelos. La propia firma explica que la esfera de este cronógrafo «permite a los pilotos planificar con precisión sus tiempos y tácticas sin ningún tipo de error». Un guiño a su origen: el Daytona nació pensando en los pilotos de carreras, y de ahí viene su nombre. Que ahora acabe en la muñeca de un extremo de 18 años con el bisel cubierto de diamantes dice bastante sobre cómo han cambiado las cosas.

Un clásico que ya no es tan clásico

Aquí está lo interesante de la elección. El Daytona es probablemente el reloj deportivo más deseado del planeta, con listas de espera que se cuentan en años y un mercado de segunda mano que funciona casi como una bolsa de valores. Podría haber ido a lo seguro: acero, bisel de cerámica, esfera blanca o negra. La opción canónica.

En cambio ha elegido la versión más exuberante del catálogo. Oro amarillo de arriba abajo y diamantes donde antes había números. No es un reloj para pasar desapercibido, y probablemente eso sea justo el punto. Encaja con su estilo mucho mejor que un Daytona clásico.

Los relojes, la pata discreta de su colección de lujo

Digo «discreta» con toda la ironía del mundo, porque un Rolex de casi 150.000 euros no es discreto. Pero comparado con el resto de su joyero, casi lo parece.

Su afición por los diamantes está más que documentada. Hace unos meses aprovechó un viaje a Dubái para asistir a los Global Soccer Awards y se llevó de allí un collar de diamantes de la firma AJ, especializada en diamantes naturales y muy del gusto del jugador. Y en la fiesta que organizó por su 18 cumpleaños apareció con un look de inspiración gánster acompañado de más de medio millón de euros en joyas. Ahí no había nada sutil.

Con ese contexto, es normal que su interés por la relojería haya pasado desapercibido durante bastante tiempo. Los collares llaman más la atención en una foto. Pero la colección de relojes empieza a tener nivel y variedad suficientes para que ya sea imposible no mirarle la muñeca cada vez que aparece en público.

Por qué los futbolistas terminan siempre en la relojería

Es un camino bastante trillado. Los futbolistas jóvenes que dan el salto a la élite suelen empezar por los coches y las joyas, y con el tiempo derivan hacia los relojes. Tiene su lógica: un reloj lo llevas todos los días, viaja contigo, no lo tienes que aparcar y, si eliges bien, aguanta el valor mucho mejor que casi cualquier otra cosa que puedas comprarte con esa cifra.

Un Daytona en concreto es de los pocos objetos de lujo que se pueden defender como inversión sin que suene a excusa. Aunque una versión con bisel engastado juega en otra liga, más cercana a la alta joyería que a la especulación relojera.

Sea como sea, la señal es clara: Lamine ha entrado en la fase relojes. Y viendo la velocidad a la que crece todo lo demás en su vida, me atrevo a decir que este Daytona no va a ser el último modelo del que hablemos. Habrá que seguir mirándole la muñeca izquierda.

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