
El verano en Ibiza siempre es sinónimo de sol, yates y, por supuesto, un nivel de exclusividad reservado para unos pocos privilegiados. Este año, los futbolistas Marcos Llorente y Ferran Torres han elevado el listón del savoir-vivredurante sus vacaciones, protagonizando una velada gastronómica donde el verdadero lujo se sirvió en copa de cristal.
El escenario elegido para este homenaje no fue otro que Jondal, el codiciado templo culinario a pie de playa conocido por albergar una de las cartas de vinos más espectaculares—y prohibitivas—de toda España. Allí, bajo la brisa del Mediterráneo, los jugadores descorcharon dos auténticas joyas de la enología francesa.
Las Joyas de la Corona de Borgoña
Para paladares exigentes, selecciones extraordinarias. La elección de la mesa se centró en dos botellas de culto absoluto, ambas expresiones sublimes de la región de Borgoña:
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Domaine de la Romanée-Conti Corton 2022: Hablar de Romanée-Conti es referirse al Santo Grial del vino mundial. Esta mítica bodega produce botellas que son auténticos objetos de deseo para coleccionistas e inversores. El Corton de la añada 2022 es una rareza de una finura incomparable, cuyo precio en tienda especializada ya asciende a unos vertiginosos 4.290 €.
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Georges Roumier Chambolle-Musigny 2020: Para acompañar, la dupla se decantó por otra casa legendaria. Georges Roumier es sinónimo de elegancia, pureza y, sobre todo, escasez. Su Chambolle-Musigny de 2020, un tinto vibrante y seductor, alcanza en el mercado minorista un valor de 1.200 €.
El Verdadero Precio de la Exclusividad
Si bien el valor de mercado de ambas botellas suma unos ya respetables 5.490 €, la alta gastronomía juega con otras métricas.
Disfrutar de estas referencias tan difíciles de conseguir en un entorno tan idílico y demandado como Jondal conlleva un sobrecoste natural por el servicio de sumillería, la guarda impecable y el privilegio del propio entorno. En la hostelería de ultra-lujo, los multiplicadores sobre el precio de coste son la norma para añadas de esta categoría.
Por ello, es un secreto a voces que descorchar este dúo excepcional hizo que, con toda probabilidad, la factura final solo en concepto de vino superase holgadamente la barrera de los 10.000 €. Un brindis de cinco cifras que nos recuerda que, en el paraíso balear, la exclusividad suprema se saborea trago a trago.